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EL ESPERPENTO DE LA REFORMA TRIBUTARIA

El pasado 15 de abril fue presentado ante el Congreso de la Republica, el proyecto de Reforma Tributaria, con la que el gobierno nacional pretende subsanar el déficit fiscal y coyuntural que tiene actualmente el país. Los 110 folios del proyecto de ley aprietan el cinturón de la clase media y trae consigo polémicas medidas relacionadas con el sistema tributario.

La reforma presentada por el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, llamada “Ley de Solidaridad Sostenible”, sigue la línea tradicional de la política económica colombiana, de priorizar la prudencia para dar confianza a los mercados y mantener cierta estabilidad, beneficiando a los grandes empresarios del país como las industrias azucareras y sus derivados, los mineros, beneficiados con especial protección y exención tributaria.

Este controvertido proyecto pretende incluir el gravamen del Impuesto al Valor Agregado (IVA) con el 19% para los servicios públicos de agua, luz y gas de los estratos 4, 5 y 6; ahora, las familias de estrato 3 que cuenten con servicio de internet tendrán que pagar un 19% más en el valor de su factura, asimismo, los servicios fúnebres también pagarán IVA. Al igual, el precio del galón de gasolina y el ACPM subirá $1.300 pesos más, en consecuencia, el precio del transporte público, el transporte de alimentos y cientos de bienes diarios aumentarán.

En el articulo 33 de la reforma se plantean recortes de inversión en todos los órganos de presupuesto, incluido salud, educación, pero no de la fuerza pública. Esto significa que no hay recursos para subsanar muchos problemas sociales del país, pero sí los hay para alimentar la guerra en el territorio colombiano.

Es preciso señalar que, gracias a dicha reforma, se permitirá la creación de peajes dentro de la ciudad y las motos también empezarán a pagar peajes. Además, toda persona con ingresos superiores a 2´400.000 deberá pagar renta, y se estima que para el 2023 las personas con ingresos de más de 1´640.000 también pagarán dicho tributo.

Ahora bien, luego de ser presentada la idea de gravar directamente el IVA a elementos de la canasta familiar, se puede identificar que es un golpe a los consumidores y productores del país. Así pues, alimentos como carne de res, cerdo, pescado, leche, queso, huevos, medicamentos y demás pasan de ser exentos a excluidos de IVA.

Lo que acarreará que los productores tengan que pagar un sobrecosto en los insumos para poder producir los alimentos, lo cual directamente afectará la producción de elementos básicos de la canasta familiar colombiana. De igual manera, se piensa poner un impuesto al consumo del 8% a los plaguicidas que normalmente tienen que usar miles de pequeños productores para controlar plagas, malezas y enfermedades en sus cultivos.

Siendo consecuentes con la situación actual, los que más tienen son quienes deberían aportar para la recuperación de la economía del país, porque paradójicamente siempre que la nación entra en crisis, son los pobres y la clase media los que deben entrar a responder por las malas administraciones y los huecos fiscales creados gracias a la corrupción, actividad que anualmente le roba al país mas de 50 billones de pesos.

Esta propuesta ha generado mucha resistencia a nivel político, económico y social, incluso al interior del partido de gobierno. De manera oficial se conoce que partidos políticos como; Cambio Radical, Partido Liberal, Partido Verde y el Partido de la U han demostrado su oposición al documento presentado.

Como parte del rechazo de la ciudadanía ante dicha propuesta, para el día de hoy se esperan diferentes marchas y manifestaciones en las principales ciudades del país, hecho que ha generado una nueva controversia dada la situación alarmante en materia de salud pública, a razón a la alta demanda de servicios médicos por parte de pacientes COVID.